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03.06.2005

ELEMENTOS DE FIN y FINAL

Actualmente, proliferan, los conceptos de ‘tiempos de cambio’, ‘tiempos de transición’, y ‘cambio de época’. Proliferan las nociones de ‘fin’, ‘post’ , ‘inter’, o ‘multi’. Como el fin del colonialismo, el fin del subdesarrollo, la caída de las ideologías, el fin de la historia, la era de acuario, o el new age. Esta variedad de conceptos, nos ofrecen coordenadas acerca de cómo percibimos la realidad social.

Bien podríamos pensar que todo esto es una equivocación. Un equívoco que ha sido producto de la mala asimilación de la aceleración de las comunicaciones, y el impacto del desarrollo de la técnica. Sin embargo, tenemos razones para llegar a pensar que existen pensadores que se identifican con una perspectiva llamada Posmoderna; que bien podría servirnos de marco de referencia para interpretar hechos sociales que hasta el momento no tenían explicación.

Jean Francois Lyotard, considerado uno de los maestros del tema señala que la modernidad está agotada, que la idea y proyecto de la modernidad, con sus fines de libertad, socialismo, o igualitarismo han sido destruidas, o más bien reemplazadas por los éxitos del mercado.

En consecuencia, es el fracaso de la historia universal, entendida que como el relato total de la humanidad y de todos sus relatos emancipadores.

Por otra parte, se señala el fracaso de la idea de pueblo como rey de la historia, como base de la soberanía popular, así el neocapitalismo no sería más que otro totalitarismo, sólo que este no busca legitimidad, ya que no es metafísico, sino empírico-pragmatista.

Actualmente, ya aceptado el paradigma de la modernidad como una etapa necesaria en el "desarrollo" de las sociedades, surgen pensadores que manifiestan en forma de denuncia y crítica las consecuencias (no esperadas) del proyecto ilustrado y cómo afectarían a la cultura occidental como la conocemos. Ha pasado mucho tiempo ya desde que las primeras críticas a la modernidad fueron formuladas tempranamente por escritores y artistas a comienzos del siglo. En aquellos días se temía en gran medida a los horrores de la guerra.

Así, el advenimiento de la modernidad no sólo integra una forma de organización política y económica, sino que también implica un ‘estilo de vida’ característico, una nueva valoración de las cosas, y nuevos ideales de hombre. Hablamos de un hombre humanista, progresista, urbano, e individualista.

La perspectiva posmoderna se presenta como una alternativa frente a los postulados modernistas, en cuanto a develar los productos sociales del actual modelo. La posmodernidad es un conjunto de proposiciones y denuncias acerca del estado actual de las sociedades que denuncia los productos y consecuencias del "Proyecto moderno", al tiempo que manifiesta la irrefutable consolidación de un modelo económico neocapitalista liberal y multicultural.

En consecuencia, ella NO es una propuesta teórica, ni tampoco es un nuevo modelo de sociedad ideal o utópica. Si devela una realidad actual, que sirve de marco de referencia para interpretar determinados fenómenos sociales.

La ilustración es quizás el periodo histórico de mayor encanto y esperanza, en donde se pone en juego la salvación del espíritu humano, por sobre el desarrollo del progreso y depositando la confianza en la exacerbación en el uso de la razón, lo que a través de su discurso imperante (empirismo científico), sentarían las bases de la verdad.

Si tuviéramos que definir la Ilustración entonces diríamos que esta no es más que la liberación de la humanidad de su propia culpa, la capacidad de valerse por sí mismo sin la ayuda de otros, la cual se traduce en una capacidad intelectual e independencia en la toma de decisiones.

Para Kant la pereza y la cobardía son culpables de que gran parte de los hombres continúen a gusto en su estado de pupilo. Por tanto, pareciera que la Ilustración no quiere más que una cosa, la libertad, y la más elemental de todas hacerse uso publica de su razón íntegramente. Si tuviéramos que sintetizar el sentido la ilustración esta no es más que la valoración de la razón en las relaciones sociales, políticas, económicas de un período histórico (aún vigente), enmarcado por grandes ideales:

Igualdad; Justicia; Confianza el progreso (económico); Confianza en la ciencia; Humanismo; Declaración de los derechos humanos (económicos-sociales/civiles-políticos); Libertad de conciencia; Universalismo; y, Racionalismo.

156390466adfe4a32016b027cbb4d858.jpgDepositados en lo que denominaríamos como el esfuerzo de la legitimidad de la ciencia (relato de la modernidad), discurso imperante que desplaza toda forma alternativa de relato. Una vez alcanzada la verdad, encontraríamos la libertad, fin último de la Ilustración. Las ideas sustentadas por la Ilustración son la génesis del siguiente período, y a la vez fundamento de la posmodernidad nos referimos a la modernidad.

Los principales teóricos de la modernidad utilizan concepciones bipolares, para explicar el proceso de evolución de las sociedades. Durkheim establece el quiebre entre la solidaridad mecánica – solidaridad orgánica. Por su lado, Tönnies devela el paso de la comunidad a la sociedad, por tanto la modernidad es un hecho concreto.

La posmodernidad

El posmodernismo expone las ideas de pensadores como Jean Francois Lyotard, Fredric Jameson, Augusto del Noce, Norbert Lechner, y Jean Baudrillard, entre otros. Así, la posmodernidad representa una ruptura con la sociedad moderna, ya que ésta sobreviene tras la modernidad; razón por la cual resulta difícil diferenciarlas sin apelar a fuentes necesariamente filosóficas y estéticas.

En consecuencia, la posmodernidad representa el fin de la modernidad o el fracaso del proyecto moderno. Esta perspectiva es una imagen pesimista y crítica de la sociedad. La modernidad se consideraba altamente racional y rígida, mientras que el posmodernidad parece más irracional y flexible.


563cc4b6df08882e60fdec1d8de015d8.jpgEn general, no existe un gran acuerdo entre los autores en torno a la descripción de la sociedad posmoderna, pero Lyotard la ejemplifica de la siguiente manera: “El eclecticismo de la cultura general contemporánea: escuchamos reggae, vemos una película del oeste, vamos a almorzar a McDonald y a cenar a un restaurante local, llevamos perfume parisino en Tokio y ropas ‘retro’ en Hong Kong; el conocimiento es un asunto de los concursos televisivos. Es fácil encontrar un público para obras eclécticas. Convertido en kitsch destinado para el gusto popular, el arte alimenta la confusión que reina en el gusto de los patrones. Los artistas, los propietarios de las galerías de arte, los críticos y el público nadan juntos en el ‘todo vale’ y la indiferencia reina en nuestra época”.[1]

Jean Francois Lyotard en su obra “La Condición Posmoderna” ofrece una clara visión acerca del conocimiento en la sociedad actual, según el autor, posmoderna. Nos señala que las grandes ideas emancipadoras son reemplazadas por los éxitos del mercado.

Cabe destacar que, “No existe una ‘teoría social posmoderna’ unificada, sino una pluralidad de teorías y posiciones posmodernas diferentes”[2]; por lo que nos encontraremos con distintas definiciones de un mismo fenómeno.

La teoría posmoderna se manifiesta en una amplia en una amplia variedad de campos como el arte, las comunicaciones, la filosofía, y las relaciones sociales, entre otras. Lyotard, señala que se carece de una teoría para explicar la realidad y las características de la sociedad.

El autor se preocupa principalmente del Conocimiento. Para él existen dos formas de saber, el científico y el narrativo. Y agrega que ambos necesitan una legitiman en metarelatos, retomando la tradición de Wittgenstein acerca de la relevancia de los juegos del lenguaje.

Estos ‘juegos de lenguaje’ son distintos en el saber científico y narrativo. El saber narrativo adquiere importancia al ser transportados de generación en generación, llegando a considerársele como el génesis del conocimiento vulgar o tradicional.

Y los relatos científicos reniegan de cualquier forma narrativa distinta o alternativa, aceptando sólo el lenguaje científico, el cual recurre a dos tipos de narraciones diferentes. Por una parte, el discurso filosófico (el idealismo de Hegel), y por otra parte, un discurso político (los valores de la revolución francesa y la ilustración). El saber del científico siempre se legitima en función de la justicia, del humanismo, la libertad, el progreso, el desarrollo; "solo por conocer", y para formar seres humanos íntegros; su objeto sería generar igualdad.

Actualmente, en una sociedad multiétnica, con diversas subculturas la función del metarrelato no es creíble, y cae en descrédito. Porque, justamente, ahora predomina la valencia pragmática de la tecnología (Heidegger y su ‘Ciencia y técnica’).

436c51ec559346fc45cc790877778d2d.jpgEl autor agrega que posteriormente a la segunda guerra mundial, y patrocinada por las empresas capitalistas norteamericanas, se produce la pérdida de credibilidad de los metarelatos (capitalismo y comunismo), por tanto, en tiempos posmodernos lo que impera es una multiplicidad de micronarraciones en contraposición a un modelo de lenguaje homogéneo.

De modo que su denuncia es que la ciencia no busca, ya, la verdad sino la performatividad, es decir el desempeño y el rendimiento. Lo que genera una crítica al papel de las ciencias en tiempos posmodernos. Llegando a preguntarse: ¿para qué sirve ésta verdad?

Ya no se busca el saber por el saber del sabio, sino que ocurre un cambio de status de saber, ahora deviene en instrumental en términos parsonianos. Sólo el saber útil es valorado, es un valor de cambio, y por supuesto, no tiene valor de uso. En consecuencia, la enseñanza universitaria no es más que una institución que prepara los mandos altos y medios en puestos nada más que funcionales.

El saber se caracteriza en la sociedad posmoderna, por ser susceptible de ser almacenado en máquinas de lenguaje, y procesado como dato, al punto que la disponibilidad de la información posibilita el uso del poder. El estado se miniaturiza porque no maneja toda la información a diferencia de las multinacionales. Pero sí, el estado respalda al tipo de ciencia en curso en su rol legislador ético y legal.

Lo que pretende manifestar, Lyotard, es la develación de la pérdida del sentido de las ciencias, presionada por el mercado, lo que generaría la mercantilización de las relaciones científicas perdiendo la inquietud de conocer por el simple hecho de conocer.

Pero las relaciones sociales también se ven afectadas. El lazo social sólo se constituye en el juego de lenguaje reconocible entre los iguales. Ahora todo es información. Los actores sociales se descomponen, y pierden la noción de sí mismo; se desvanecen. No habría pasado, ni futuro. Ni utopía, ni historia; sino, sólo el aquí y el ahora.

En otro sentido, Fredric Jameson señala que la posmodernidad es la lógica del Capitalismo Avanzado. Destaca Jameson, que en los últimos años se caracterizan por el fin del ideal del arte, el fin de las clases sociales (o redistribución de las clases), el fin del marxismo y de la socialdemocracia, es decir, tiene la convicción final de todo.

Desde el expresionismo abstracto, el existencialismo, y la escuela moderna de arte; pasando por el Op art, Pop art, la síntesis de lo clásico y lo popular. Se habla, ahora del triunfo de la posmodernidad en la arquitectura, o más bien del diseño, que se presenta como una cultura comercial o de masas, que se fascina con lo Kitsch. Deviniendo en una cultura de la publicidad y el cine B.

La posmodernidad obedecería a la sociedad electrónica, la sociedad postindustrial, y alta tecnología, de modo que en ésta sociedad ya no se relaciona con los postulados del capitalismo clásico. Del mismo modo ocurriría en el arte, que ahora no sería más que una proposición de protesta para expresar el fetichismo de la mercancía. El material del arte es oscuro, sexual, provocador y transgresor de todo lo imaginable.

El arte posmoderno se caracterizaría por su superficialidad basada en la cultura de la imagen, la neutralidad valorativa, y el simulacro. Potenciado por el debilitamiento de la historicidad oficial auspician la democratización de la tecnología, la deconstrucción del lenguaje, la descentralización de la empresa, y la mercantilización de todos los objetos.

Como consecuencia de ello, el arte contemporáneo se caracterizaría con variables de fatiga (Epstein) en donde el aburrimiento, lo insípido y la falta de profundidad harían surgir un nuevo tipo de superficialidad que provocaría el ocaso de los afectos, y la muerte de las oposiciones, como esencia/apariencia, o el significado/significante. Todo es sustituido por la múltiple superficie y la ausencia de profundidad. Su consecuencia sería la euforia y la autoaniquilación. No hay un grito, sólo finales prematuros y autodestrucción, drogas y esquizofrenias.

Jameson anuncia el fin de la mónada y el ego. Pero también, habla de un sincretismo de todos los estilos estéticos. Así destaca una moda nostálgica y un gusto por lo pastiche (patchwork), es decir, se crea un nuevo espacio en donde el todo convive con todo, en un mismo lugar. En suma, todo esta permitido, mientras sea ejecutado en su propio ‘metro cuadrado’.


CONCLUSIÓN

Al parecer las ciencias sociales necesita herramientas conceptuales para abordar las consecuencias no esperadas de la modernidad, las cuales se relacionan con puntos de vista muy cambiantes y fragmentados, y por supuesto, se relaciona, también con el lenguaje, y los problemas de plurivocidad de sus significados. La sociología ya no se presenta con objetivos epopéyicos, sino solamente busca un lugar en la realidad social para comprender la realidad sociocultural.

Ahora, más que nunca necesitamos instrumentos de interpretación que nos permitan aproximarnos a respuestas significativas de nuestra realidad social. La expansión incontrolada de nuevos conceptos nos ha llevado a preguntarnos: ¿Qué es la posmodernidad? Al parecer no podemos definirlo, sino a través de sus características, o como señala Giddens, las llamadas consecuencias de la modernidad.

9de226508ee132e9b8d200ab097e9bc8.jpgLa pérdida de confianza, la falta de compromiso, la desesperanza, la falta de valores homogéneos que mantengan el equilibrio tanto social como individual son quizás las características más relevantes de la condición posmoderna.

Pareciera desde esta perspectiva que las grandes esperanzas depositadas en la Ilustración están siendo objeto de distintas críticas bajo diferentes enfoques (artístico, semiótico, comunicacional, y poder, entre otros) la ciencia ya no nos entrega las ilusiones que una vez nos prometió; la verdad es la misma, lo que cambia es la utilización de ésta.

La modernidad es un hecho ya aceptado. El modelo económico imperante es el ejemplo más claro que el desarrollo industrial basado en la implementación del capitalismo como eje conductor de la acción social, acción que se traduce en la utilización de la ciencia como modelo lingüístico unificador.

Por tanto, la posmodernidad no es más que una crítica emprendida por distintos sectores y pensadores interesados en la falta de coherencia entre las promesas ofrecidas por la Ilustración. Así en la sociedad posmoderna lo que sucede es que los grandes metarelatos no tienen credibilidad, por lo que se dice que hay una crisis de metarelatos.

En suma, “el posmodernismo presenta cuatro grandes características relevantes para el movimiento hacia nuevas síntesis en sociología. En primer lugar, el rechazo a la anterior búsqueda de una única y gran teoría sintética. En segundo lugar, la aceptación de una gama de esfuerzos sintéticos de menor alcance. En tercero, la destrucción de las fronteras disciplinares y a la idea de que las nuevas síntesis pueden inspirarse en ideas pertenecientes a varias disciplinas diferentes. En cuarto, la desmitificación de la retórica teórica, que permite a los sociólogos tomar prestadas libremente las ideas de otros para crear teorías sintéticas” [3].

En consecuencia, la pregunta central que se nos plantea es: ¿De qué metarelatos debe valerse la sociología para responder a las inquietudes actuales? y ¿Cómo se debe responder a las inquietudes posmodernas sin la ayuda de los metarelatos?... Si éstos carecen de validez y legitimación de antemano.


Notas

[1] Lyotard Jean Francois, “La Condición Posmoderna- Informe sobre el saber”, 4° edición, 1989, p. 76.
[2] Ritzer, George, “Teoría sociológica contemporánea”, 1993, Mc Graw Hill, p. 566.
[3] Ritzer, George, Ibid, p. 569.

23:30 Anotado en Posmodernidad | Permalink | Comentarios (0) | Tags: epistemes

01.06.2005

ÉTICA FOUCAULTIANA

Actualmente, ya aceptado el modelo económico como condición necesaria en el "desarrollo" de las sociedades se esclarece que el advenimiento de la modernidad no sólo integra una forma de organización política y económica, sino que también implica un estilo de vida característico, una nueva valoración de las cosas y nuevos ideales de ser humano.

Su actividad está regulada con normas formales y se sostiene que el avance de la ciencia será óptimo cuando la ciencia y sociedad compartan valores como la apertura, racionalidad, universalidad, movilidad y un sistema de recompensa basado en el logro.

La perspectiva tardomoderna foucaultiana se presenta como una alternativa frente a los posturas conservadoras en cuanto a develar (denunciar) las consecuencias del proyecto moderno, estableciendo la hipótesis según la cual el tipo de conocimiento determina el tipo de sociedad.

Aquello implica clarificar el rol que el individuo tiene en el proceso de valoración del presente, es decir, la participación activa en la constitución de la subjetividad: la sujeción que permite, finalmente, la gobernabilidad.

Por ello, la escuela de Frankfurt (Horkheimer, Adorno, Marcuse, Benjamin, Apel y, Habermas) desarrollan la ecuación: Libertad + Poder = No regulación, develando las consecuencias latentes de una libertad no fundada en principios universales trascendentes no divinos.

En este sentido, para los representantes críticos Nietzsche, Freud y Marx, la historia de la modernidad era monolítica y dialéctica. Dialéctica que realiza una afirmación que genera una negación. Sin embargo, el peligro madre de la moral del sujeto moderno es que se desplaza hacia el individuo. Y con sorpresa vemos que la libertad deriva fácilmente en movimientos totalitarios, dominación y destrucción.

Weber inaugura una sociología comprensiva dedicada a entender (Verstehen) los sentidos mentados de la acción social. Describe la sociedad como una jaula de hierro con un orden inexorable, legal y burocrático. Pero es Foucault quien señala que los guardianes de la jaula de hierro carecen de libertad interior pues sólo proporcionan vacío, confinamiento y, civilización.

En la modernidad es la autonomía del ser humano su característica principal; el sujeto se atreve a individuarse. Sin embargo, notamos que, ante el deprecio de lo corpóreo, se destaca la baja intensidad del Ser al fusionarse con máquinas. Máquina de deseo. Cuerpo sin órganos... El hombre sólo puede integrarse al mundo en el sentido de la ingeniería: funciona, se adapta.

PRIMERA PARTE

1.-Planteamiento del problema


Desde las ciencias sociales asumimos como supuesto que el ser humano es un ser gregario y generador de cultura. Así, cultura se opone al término naturaleza. Queriendo decir con esto, que hombres y mujeres viven en la naturaleza pero no disponen del repertorio para subsistir, por tanto sobre la base del conocer y el hacer se permiten adaptarse mediante criterios técnicos, cuya práctica posibilitan las relaciones humanas mediante procesos de alteridad y entendimiento intersubjetivos.

Notamos, el componente interesado de nuestro conocimiento: el saber se vuelve práctico, ya que las orientaciones básicas de nuestra racionalidad son técnicas y morales. El niño/a sale a un todo en el cual no hay sujeto ni objeto, pero desde Descartes y Kant, en adelante, las explicaciones frente a lo dado se vuelven culturales, puesto que se cuenta con una teoría del conocimiento. 

El ser premoderno se estructuraba de modo ontológico pero con la aparición de la teoría del conocimiento se inicia un período epistemológico impulsado por la aparición de un nuevo sujeto dotando de capacidad crítica, autonomía y racionalidad.

Pero es durante el siglo XX cuando se inicia una crítica del discurso o crítica a la sociedad. Para los críticos de la modernidad las debilidades del proyecto emancipatorio son evidentes, pero valoran la razón en tanto invulucra procesos cognitivos, pero más importante aún, conciencia de lo dado.

De este modo, realizan un análisis científico y crítico de la racionalidad capitalista, notando que las promesas del discurso ilustrado no se están cumpliendo, develando la existencia del discurso ideológico en donde la ideología oculta las contradicciones del modelo. Según Foucault, Nietzsche, Marx y Freud fundan un nuevo tipo de interpretación que nos pone en presencia de técnicas interpretativas. La nueva interpretación cuestiona al intérprete.

Nietzsche, hace notar la ausencia de reflexión metafísica en el sujeto moderno. Marx denuncia que el capital está fundado en la propiedad de los medios de producción, y el origen de la propiedad privada está en la existencia de la propiedad privada, su consecuencia, la deshumanización y enajenación del trabajo a riesgo de perder la esencia; el ser se objetualiza. El trabajo que debiera liberarlo, lo domina.

Marx inicia el análisis científico del discurso, en tanto se da cuenta que la ideología esconde las inconsistencias del modelo. Y Freud destaca el quiebre Placer/Realidad. Señala la existencia de una lógica consciente que es inconsciente, pero finalmente operativa. Para él el inconsciente es deseo y la racionalidad establece la forma como ordenamos (y jerarquizamos) fines culturales dado determinados medios sociales, que para su consecución nos exigen postergación del placer o tolerancia a la frustración.

En los planteamientos basados en teorías cognitivas, no hay razón moral sino epistemes, es decir que responden a una clasificación social a partir de determinadas formas de conocer y estudiar, es un conocimiento que divide, castiga y vigila. Y quien se sale de la episteme transgrede la normatividad basada en formas de conocimientos y discursos sociales.

Ahora, desde criterios taxonómico-antropológicos desde Lineo; luego en las clasificaciones en ciencias biológicas, nos preguntamos, entonces: ¿Quiénes conocemos?

La hipótesis señala que según el tipo de conocimiento, el tipo de sociedad; de modo que las formas de vida están asociadas a ciertos tipos de conocimientos, determina un estilo de vida y caracteriza valores dominantes. Y el poder es capacidad de realización de dichos valores que nos permite desarrollarnos personalmente. Nos referimos a capacidades, facultades cognitivas afectivas y estéticas. El poder de construir nuestra propia existencia.

Michel Foucault propone una ética opuesta a la de Habermas. El fin de la vida es la autonomía, pero la autonomía no es un fin, pues: La autonomía no es el destino.

Ve que hay, entonces, un proceso de desnaturalización y desencialización de lo que se considera natural, frente a la diversidad y la posibilidad de crear identidad,  pues devela las formas de sujeción: la subordinación y la opresión. Es en éste contexto en el cual la diferencia se vuelve en desigualdad; sólo entonces el tema se vuelve ético. Por ejemplo, las diferencias de género son producto de la cultura.

Para Foucault los guardianes de la jaula de hierro de Weber proporcionan los elementos constitutivos de una racionalidad instrumental. El conocimiento crea la enfermedad y el poder crea la locura.

El autor habla de epistemes como formas de conocimiento constituidas por prácticas discursivas. Y los discursos de poder limitan. El discurso político que excluye, rotula y desvincula.

2.-Kant un sujeto fundante.

En el idealismo trascendental y crítico desarrollado por Kant se sintetiza las grandes corrientes filosóficas de su tiempo: racionalismo y empirismo. El concibe el conocimiento como un proceso de síntesis en el que el intelecto proporciona la forma y la experiencia la materia, estableciendo un nexo entre ambas mediante la imaginación, entendida como facultad creadora.

Cuando la razón se aplica a conceptos que no pueden provenir de la experiencia y que son incognoscibles para la sensibilidad (Dios o el Alma, por ejemplo) se producen las ilusiones de la razón que son meramente especulativas. Al respecto cabe destacar su “Crítica a la razón pura” en 1781.

Sin embargo, en 1788 aparece “Crítica de la razón práctica” en donde Kant explica su ley ética. De acuerdo al autor, la ética no precisa de los datos de la sensibilidad y, por tanto, no puede caer en ilusiones.

El hecho de que el hombre acepta la ley moral regida por el “imperativo categórico” que lo impulsa a guiar sus acciones de acuerdo con principios éticos universalmente admitidos, constituyen la prueba de que existe un orden que trascienda lo meramente sensible y que tiene como único fundamento posible la existencia de Dios.

El pensamiento kantiano ejerce una influencia poderosa y determinante en la filosofía occidental. Los idealistas tenderán a realizar el carácter creador de la razón humana, en cambio los materialistas y positivistas recogerán su crítica a la metafísica y negarán la trascendencia del orden moral defendida por su “Crítica a la razón práctica”.

De una u otra forma fue la problemática planeada por Kant acerca de las relaciones entre sujeto y objeto del conocimiento la que confirió a la realidad una nueva y múltiple apariencia permitiendo diversos enfoques posteriores.

Kant nos invita a una reflexión sobre lo moral, para constituir una ética basada en el libre examen de la razón del exterior heterónomo. Además, destaca que para obtener conocimiento verdadero debemos despejar la razón, y no fundar una moral ética en los sentimientos y afectos, por el contrario en la conciencia están los principios de hacer las cosas por el deber.

En su crítica busca en la razón en forma de juicios categóricos los fundamentos de nuestro conocimiento, para llegar a preguntarnos: ¿Por qué esto es bueno?, ¿Es un medio que valida criterios universales?, ¿Qué constituye los cambios sociales?, ¿Cuándo se transforma en ético un cambio? o, ¿Qué aspectos éticos son básicos para el funcionamiento de una sociedad?

3.-La emergencia de marcos de referencia, sistemas de pensamiento y epistemes

Desde el siglo XX se inicia un tratamiento más detallado de la relación ciencia/sociedad, y de las relaciones entre la sociología y la epistemología, en donde la declinación de la reflexión metafísica está asociada a las guerras mundiales y la consolidación hegemónica de una nueva economía.

Kuhn rompe con la tradición de un conocimiento progresista y acumulativo pone en discusión la hegemonía del neopositivismo y evidencia el abandono de las cuestiones epistemológicas derivados del reconocimiento de la dependencia del conocimiento científico de determinados factores sociales, dejando a la filosofía los mecanismos de producción y validación del conocimiento científico.

Se plantea que los hombres piensan en función de marcos de referencia, se preconiza que la existencia del universo del discurso, el lenguaje técnico y que las presuposiciones intelectuales son socialmente condicionados. Sin notarlo, rompe con la tradición. En adelante, la realización de la labor científica se modificó sustancialmente, ya que se trasladan los problemas epistemológicos a un plano distinto y separado de la ciencia para llegar a ser una forma de conocimiento que no trabaja por el conocimiento.

Las causas de éste proceso lo remontamos a comienzos de los 30’ la crisis de la república de Weimar y la dispersión de los filósofos marxistas y neopositivistas, de modo que, la aparición del pensamiento soviético post-revolución produce la formulación de una sociología del conocimiento de raíces marxistas y weberiano.

Así, mientras que en Europa se estudia el origen social del conocimiento; en Estados Unidos se estudia la distribución del conocimiento, su instrumentalización y la administración de resultados.

El enfoque buscaba conocer, más bien, cómo la gente produce sus creencias, abandonando posiciones de avanzada en la verificación y el contexto del descubrimiento. El nuevo canon delimitaba la estructura social de la ciencia y la comunidad científica como objeto limitado de la sociología.

En suma. Luego de la revolución de Kuhn y el falsacionismo de Popper la actividad de hacer ciencia cambia. Se trataba de poner en relieve mediante un Corpus de principios filosóficos relativistas auxiliados por un aparato teorético; así, las inconsistencias de los planteamientos clásicos que distinguen entre el contexto de justificación y de descubrimiento son reemplazadas por principios gnoseológicos objetivos y racionalistas.

En los últimos decenios del siglo XX los sistemas de pensamiento son análisis histórico del discurso; lo que Foucault condena son las filosofías de la historia, la historia como mito de la identidad del sujeto que permite que se pueda diferenciar la enseñanza tradicional que refuerza una enseñanza especializada que transmite competencias, destrezas y habilidades.

Lo problemático es que la enseñanza francesa ofrece un método único para abordar cualquier cosa. El enfoque se basa en el “saber verbal” en que, como lo refiere Wallon “la inteligencia reflexiva no hace más que reconocer los resultados ya formulados, y cuyas operaciones sobreviven...” hasta ahora en nosotros.

Desde Descartes se comienza a describir que la realidad es aquello que se puede situar en un orden de conceptos bien establecido. El ser humano es, por tanto capaz de fijar objetos, nombrarlos y clasificarlos en un orden conceptual. El nuevo canon de la ciencia [1] parecía ser capaz de interpretar todas las posibles circunstancias como una confirmación de sus teorías [2].

Se parte del supuesto, que en el seno de la cultura clásica todos las personas poseen una firme homogeneidad y la misma admiración por las reglas, los modelos, las imágenes, entre otras, estableciendo códigos comunes que permiten asociar el sentido de las palabras, a los eventos, y ante todo asegurar que transmita esta cultura, que es la función del contenido de la comunicación [3]. De éste modo “el campo cultural” [4] se transforma por reestructuraciones sucesivas más que por revoluciones radicales.

El principio de clarificación (manifetatio) es un esquema de representación que establece un método de aproximación a los objetos en donde el investigador establece el orden y lógica de su propósito la cual establece un juego de simetrías y correspondencias. Más importante que si son verdaderas es tratar de dar una máxima precisión a la argumentación; es decir, ocurre una reducción extrema de las suposiciones hacia los que se puede tender idealmente.

En este modelo lo fundamental es la capacidad de argumentar sus posiciones y el uso de metodologías de inferencia. Ahora, más importante que si son verdaderas tratan de dar una máxima precisión a la argumentación.

Bourdieu [5] complementa señalando que en el campo de la ciencias el concepto de autoridad científica es una importante cuota de poder social y autoridad técnica. Pero lo que verdaderamente preocupa al autor es que en los sistemas de enseñanza y sistemas de pensamiento, más importante que su contenido lo fundamental es la capacidad de argumentar sus posiciones en su sentido aristotélico, es decir, que privilegia el uso adecuado de las metodologías de inferencia, el carácter explícito y lo riguroso de sus formulaciones tanto como sus objetivos.

En consecuencia, la conducta está asociada a determinados tipos de discursos y, el lenguaje no designa una realidad preexistente a él. En este sentido, las lenguas no constituyen un mecanismo de representación de la realidad sino que la organiza.

Todo aquello que está en el lenguaje está en nuestro mundo; ello nos proporciona un registro lingüístico ante el cual podemos establecer ciertos controles. Ahora, los discursos que circulan no refieren una verdad cartesiana, sino verdades culturales sustentadas argumentativamente en términos de verosimilitud.

Así, toda lengua fija una estructura argumentativa que nos proporciona una pauta para la proyección de diversos discursos a través de la estructura social llegando a afectar el sistema de actitudes, que luego constituyen conductas, en una profundidad que involucra necesariamente a nuestros valores. En este sentido, los discursos son siempre valores. En este contexto, el discurso científico “guarda vínculos de familiaridad” con su cultura.

En consecuencia, estudiamos los hechos, pues éstos dan la verdad por medio del traspaso del método de la física a la ciencia social y el criterio de verdad que se basa en la construcción semántica. Tarski, llamaría a ello Criterio de Adecuación, quien intenta encontrar un criterio de verdad basado en una concepción semántica de la misma.

En la tradición tomista del adequatio la verdad es la correspondencia entre el conocimiento y la cosa, no trata de abandonar el criterio final en manos de la comunidad científica, sino en demostrar que lo que se conoce sobre la realidad y la realidad misma tienen un grado absoluto de correspondencia. Lo verosímil lo plausible están íntimamente relacionados con el detalle de lo que se comunica. La estructura argumentativa se actualiza en los géneros discursivos.

Inevitablemente, se caería en el idealismo y todo esfuerzo tarskiano y popperiano por reivindicar el planteamiento de la autonomía del mundo del conocimiento estableciendo criterios normativos a la actividad científica, es decir, poner a prueba y salvar a la propia comunidad científica y su sesgo[6]. La metodología, en adelante, representa afirmaciones sobre el mundo, en tanto objeto-método se afirman y determinan. Por tanto, el método -sí- acota y define lo relevante para el conocimiento.

Esto produjo tres corrientes de análisis. Primero. Desde el marxismo, la escuela de Bernal muestra la ciencia como el gran instrumento de transformación del mundo social y natural; la ciencia no es sólo una actividad social, sino una investigación colectiva que se desarrolla en la unión de la teoría y práctica. Así, la ciencia es la respuesta a determinadas necesidades sociales.

También, Yahiel investiga la determinación social de la ciencia y la creatividad científica. Visualizando, por tanto, la ciencia como un sistema social. Ossowski, por su parte, destaca que la ciencia se ha convertido en el objeto de sí misma, de modo que divide a los investigadores en tres. Los que tratan de la personalidad del científico, de sus actividades, y de sus productos.

Segundo. La Escuela de Frankfurt entienden a la ciencia, dentro de la tradición lingüística alemana, como el conjunto de ciencias naturales y sociales. En la obra emblemática de la Escuela de Frankfurt “Dialéctica de la Ilustración” de Th. Adorno y M. Horkheimer (1947) los autores denuncian el sesgo instrumental hacia el que camina la razón moderna”[7].

Horkheimer, señala que la ciencia sufre el mismo destino que todas las fuerzas productivas; su crecimiento no conduce a la ordenación racional de la sociedad. La ciencia no puede beneficiar a la humanidad dentro del sistema capitalista, ya que su control reside en una sola parte de ella.

Postulan la fractura entre la ciencia y la razón; la dominación es la categoría central en las relaciones humano/naturaleza. Desatacan entre ellos a Marcuse, Schmidt y, Habermas.

Y tercero, la reacción al marxismo de Veblen, Raymond, Buckharin, y el movimiento de Polangi, como una reacción de historiadores y filósofos.

Finalmente, cabe destacar que de algún u otro modo el punto de vista se esfuerza en evidenciar que los esquemas que guían el pensamiento y la conducta de las personas que constituyen los estilos de vida y en la formación de hábitos, llegando a preguntarse: ¿Existe un cuerpo de categorías de pensamiento que hacen posible la comunicación que a la vez sustentan y mantienen a las sociedades en movimiento?

Ante tal escenario en Europa que la sociología del conocimiento científico social se comenzó a preocupar de la determinación social del conocimiento, sus causas, y la significación de éste; y se utilizó una investigación especulativa buscando producir un sistema de conocimiento. Por el contrario, en Estados Unidos la sociología del conocimiento científico natural estudia los efectos del conocimiento en la sociedad, por tanto, se investiga sólo lo que puede ser medido.


SEGUNDA PARTE

1.-La comprensión epistémica


Tanto T. Kuhn como M. Foucault destacan la importancia que tiene el lenguaje en la constitución del saber. La ciencia es lenguaje, no bastan las pruebas experimentales o los argumentos racionales, por tanto, se recurre a la retórica... a la adecuación.

El método hermenéutico (exégesis) es el rescate del sentido oculto, reconstrucción del lenguaje descifrable que oculta, el poder decir otra cosa de lo que se dice- en la palabra, que tiene una pluralidad de sentidos. Interpretándonos a nosotros mismos, cuando la interpretación es siempre algo inacabado. Más antecedentes en:

http://www.capurro.de/herminf.html
http://www.capurro.de/pregunta.htm
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/gadacia.pdf
http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/psicoanalisis_hermen...
http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anterior...

“Si interpretar fuese aclarar lentamente una significación oculta en el origen, sólo la metafísica podría interpretar el devenir de la humanidad. Pero si interpretar es ampararse, por la violencia o subrepticiamente, de un sistema de reglas que no tienen en sí mismo un significado esencial, e imponerle una dirección, plegarlo de una voluntad, hacerlo entrar en otro juego, y someterlo a segundas reglas, entonces el devenir de la humanidad es una serie de interpretaciones” [8].

La Hermenéutica supone “una subjetividad fundadora” que es el origen primero, interioridad oculta tras la exterioridad manifiesta. La exégesis descansa sobre el supuesto de un gran texto oculto el cual su intérprete rescataría su sentido oculto. “cada discurso ocultaba el poder de decir otra cosa de lo que decía y de envolver así una pluralidad de sentidos” [9].

La exégesis remite a un telos, es decir una finalidad oculta pero ya adelantada, el sentido es la intención de una conciencia, el telos de un sujeto. Trata de alcanzar “la revolución total a partir de lo cual todo se organiza” [10].

La epistemología es “el análisis de los fundamentos de la validez de los conocimientos” [11]. Muy por el contrario, la Episteme es un marco de principios subyacentes que determinan el saber de una época; es el código de los principios del saber de una cultura. Son las certidumbres en que nos apoyamos aún si no las pensamos temáticamente, es el fondo no-pensado del pensamiento que pensamos, hablamos y experimentamos las cosas.

Episteme es el saber del código fundamental de una cultura: se ubica- en el método arqueológico- en las certezas y no en la opinión (doxa); los códigos irrumpen y desaparecen en forma continua- y discontinua- entre códigos- la continuidad perdura, la discontinuidad es radical; y, los códigos cubren una gama muy amplia de saberes de una época, muchas de ellas no científicas.

El método arqueológico, utilizado por Foucault, señala que el código de la cultura sólo nos es accesible a través del estudio del lenguaje y de los discursos. Se trata de un método discursivo. Es el discurso el que conforma los objetos de las ciencias. Y la experiencia de orden es una experiencia en que las cosas son puestas en la claridad de la palabra. Por otra parte, la genealogía se refiere al juego de fuerzas que se hacen presentes en la emergencia de un fenómeno. El método genealógico es el juego de fuerzas presentes en la emergencia de un fenómeno, la arqueología problematiza “los discursos en los cuales se articula el saber”. Y la arqueología es la problematización de los discursos en los que se articula el saber.

El lenguaje, el discurso, y el código es la rejilla en la cual pensamos las cosas y fuera de las cuales no nos son accesibles. Esto quiere decir que la episteme misma no es posible sino como una experiencia del lenguaje y en el orden de las cosas en el que dice ser. Nuestro saber se articula en el discurso, nuestras ciencias son un discurso, lenguaje "bien" hechos.

Tanto T. Kuhn como M. Foucault convergen cuando afirmen que tanto el paradigma como la episteme cambian abruptamente, en forma discontinua. Las estructuras de racionalidad mediante los cuales se objetiva la locura varían históricamente, constituyendo episteme, es decir, un marco de principios subyacentes determinan el saber de una época.

Además, el autor habló del fin de la episteme de la historia, es decir, que la historia se había convertido en el eje del saber durante los dos últimos siglos. Es el fin de la historia en el sentido de la historia real en relación al dominio que la ciencia histórica estuvo en el siglo pasado.

Su propósito es indagar acerca de cómo llegó la ciencia a convertir la locura en objeto de conocimiento científico. Entonces, se interesa específicamente por el sujeto y el problema del poder. Se interesa por las relaciones de dominación, y cómo la modernidad desarrolla, por vía gubernamental, la disciplina como fuerza y tecnología de poder, como forma de gobernar, de hacer trabajar y controlar.

El estado organiza y homogeniza el saber tecnológico, eliminando saberes "inútiles", contexto dentro del cual nacen las universidades; el saber no existe si no se forma dentro de las universidades y de sus organismos de investigación, se excluye el saber “salvaje”. Tres direcciones procedentes del discurso histórico-político: la filología, hablar; económica-política, trabajar; y de la biología, vivir.

Para Boulainvilliers, la nación se basa en intereses, costumbres y lengua comunes son los franceses los que dan forma al estado y los que garantizan su función universalizadora. Población es un conjunto de personas “atravesados, dominados, regidos por el proceso de las leyes”, donde el cuerpo es objeto tecnológico.

La gubernamentalidad se apoya en tres técnicas: la pastoral cristiana, la diplomacia militar, y la policía como técnica del estado, su objeto es el ser humano en cuanto ser vivo. Así, Foucault no sólo defiende la ilustración sino que él mismo se ubica en la tradición de la Ilustración, junto con Kant, Weber y la escuela de Frankfurt.

El autor habla del fin de la episteme de la historia, señalando con ello que la historia se había convertido en el eje del saber durante los dos últimos siglos. Todo se había historizado. Y el estado disciplinario tiene una racionalidad que pone al servicio de una dominación. La dominación que la ciencia histórica tuvo en el siglo pasado.

Por otra parte, nunca afirmó la verdad de cada episteme, sino que la episteme de cada época es el espaciotiempo del saber desde el cual se configuran las teorías científicas. Es decir, que la apertura histórico-epocal determina reglas dentro de las cuales se constituye el saber.

Y es probable que el hilo de la historia que fenecía fuese reemplazado por otro principio organizador que sería el lenguaje. Foucault radicaliza su teoría del poder y considera que el campo social es una red de poderes. El espacio social está formado por una red de fuerzas y poderes en los cuales existimos. Todo en la sociedad es poder. El discurso es poder. Por tanto, se regula el tiempo, se distribuye el espacio y, se regulaban las fuerzas: se domina a los individuos.

La relación saber y poder es compleja, por un lado se da la regularidad discursiva, el orden del discurso, y por otro, se la el diagrama de fuerzas que constituyen la trama de una sociedad. Lo que Foucault pone en evidencia es la dimensión política del trabajo científico. De modo que el paso de un paradigma a otro no sólo se acepta racionalmente, sino también hay una persuasión retórica.

En “Genealogía del racismo”, señala: “mí problema es establecer qué reglas de derecho hacen funcionar las relaciones de poder para producir discursos de verdad, qué tipo de poder es susceptible de producir discursos de verdad en una sociedad como la nuestra, dotada de efectos poderosos".

¿A quién se domina? El poder se ejerce sobre sujetos libres que tienen posibilidades de realizar diversas formas de conducirse, de reaccionar y de comportarse. La libertad es condición de poder que se adquiere convirtiéndose en sujeto desde la perspectiva de una “ética del cuidado de sí mismo...” el proceso de subjetivización comienza en la relaciones de poder; pero también nace del ser humano mismo, su libertad, supuesto fundamental de la ética... la ética [12] de la subjetivación es el dominio de sí mismo, es la libertad y la estética que tratan de dar forma y estilo a la propia vida” [13].

En este contexto, falta por enunciar: ¿Cómo se legitima la dominación?, ¿Quiénes son los excluidos? Su opción por los excluidos se justifica en que existe un estado disciplinario que se pone al servicio de una dominación, por tanto hacemos crítica de las dominaciones que nos sujecionan haciendo historia de esas racionalidades.

2.-La opción por los excluidos

El objetivo es protegerse de los enfermos y prisioneros, se califica al "loco", se le somete para confinarlo. La racionalidad científica del discurso psiquiátrico se hace cómplice con el encierro y la exclusión. Se trata de neutralizar los poderes exteriores que pueden ejercer sobre él, ya que a partir de la separación del asilo, la locura no es pensada como un desorden de conocimiento, sino como una desviación social, la locura es un salirse del marco social, se asocia con una enfermedad con la moralidad socialmente conformada.

En el Renacimiento la locura es considerada bajo dos formas: la conciencia trágica de la locura y la conciencia crítica de la misma para mantener el diálogo con la sinrazón. En el siglo XVII, Paracelso distingue entre los Lunatici, Insani, Vesani, y Melancholici. Para Zacchias los locos pueden ser Tontos, Imbéciles, y los Estólidos. De una u otra forma el loco será lo otro de la razón. El otro quien habita en un mundo informe, indiferenciado y sin individualidad (Freud).

Bajo la óptica del capitalismo, el loco y el delincuente, son parte también de los mecanismos de producción, pero “en rebeldía”, ya que junto con ellos, toda la población es un factor de riqueza. El ocio es peligroso. El trabajo es productivo. El asilo fue creado para proteger a la población productiva del desorden de la inactividad e indiferenciación.

“Los que gobiernan en la sociedad ya no son los códigos sino la perpetua distinción entre lo normal y lo anormal, a perpetua empresa de restituir el sistema de la normalidad”.

El axioma del derecho penal moderno reposa sobre este principio en tanto necesita para funcionar el establecimiento del motivo, pues sólo es enjuiciable quien es normal, ya que implica un sujeto racional supone responsable. Se trata entonces de una relación directa entre saber y poder.

Foucault buscó un orden en el espacio-temporal delimitado de la cultura. Es decir, “los códigos de la cultura puesto que ellos disponen cierta experiencia del orden de las cosas que la luz de la Ratio pone al descubierto. El ser humano ha puesto en marcha cierta experiencia de lo Mismo y lo Otro... La ratio experimenta el orden de las cosas disponiendo en un cuadro taxonómico las identidades que asemejan las cosas las unas a las otras en un orden que nos es familiar. Pero a la vez dispone las identidades en esa experiencia del orden también pone otras cosas como lo otro, lo que no tiene parentesco con esa red de semejanzas sino que precisamente quedan excluidas”[14].

Cuando estudiamos el discurso en que se concretizan los saberes ¿Qué estudiamos? Indagamos las regularidades discursivas, las prácticas discursivas en las que los objetos del saber son conformados. Estudiamos lo regular en que son dichas las cosas en una cultura.

Petrarca se pregunta, si hay algo en la historia que no sea elogio de Roma.

Draw.jpgEl discurso de la historia es la raíz de la filología, economía y biología. Foucault, realiza una crítica al humanismo y propone una historia de los modos en que los humanos se objetivizan y, de la manera como se hace humanismo. Existen tres formas en que el ser humano se convierte en sujeto: por su lenguaje –la gramática, la filología y la lingüística-, como sujeto que trabaja- la economía y la política-, y como sujeto que vive –biología-.

“El ser humano también se convierte en sujeto por medio de las “palabras de escisión”, el ser humano escindido de sí y de los otros... se trata de un sujeto en devenir –no estático-, que se hace, que está en proceso de objetivación; y, en este proceso es que el discurso del saber –del poder- objetiva al sujeto.

De este modo el darwinismo llegó a ser un discurso político, y sobre todo un modo de enmascarar un discurso político con cobertura científica. Su propósito es indagar acerca de la manera como la ciencia europea llegó a convertir la locura en objeto de conocimiento científico.

3.-La constitución de un sujeto

La dominación tiene su punto de partida las relaciones mismas de poder y cómo crea las condiciones para que ella misma se desenvuelve. Las relaciones de poder crean sujetos. Por tanto, su objetivo no es hacer historia de los soberanos sino de los artificios de fabricación de sujetos. Su consecuencia directa es que el discurso político ya no se presenta como universal en tanto emancipador, sino perpectivístico.

La historia se vuelve un relato de algunos [15] ¿De quiénes? El saber tecnológico se consolida en el momento que representa posibilidad de riqueza. Al contrario, la independencia de saberes representa independencia del individuo, o la oportunidad de constituirse como sujeto.

A partir del siglo XII y XIII se instaura una forma de administrar justicia en la cual interviene un delegado del soberano. El discurso oficial se preocupa especialmente de eliminar los pequeños saberes que se consideran inútiles; normaliza la adquisición del saber; clasifica en jerarquías de saberes y los centraliza en instituciones para su control; y, por supuesto, distingue claramente entre sabiduría y conocimiento.

Ante el escenario, nace la Universidad organismo dentro del cual se desarrollan los centros oficiales del saber. Las ciencias se disciplinan. Y se controla que el sujeto antes de refrendarlo con un grado académico sea capaz de reproducir la matriz calificada, en su hablar.

Manifestatio e inquisitio son los principios de la investigación como vía administrativa para establecer la verdad. Ahora, al volverse complejo el juego de fuerzas políticas el saber se forma en torno a criterios estadísticos: la tasa de natalidad y mortalidad, migraciones, y nivel de ingresos, entre otros.

El poder se vuelve entonces en poder de intervenir para hacer vivir. Y la estadística se convertirá en el factor principal de la administración[16]. De modo que desde la mitad del siglo XVIII es cuando la familia aparecerá instrumental respecto a la población; en adelante habrán campañas de vacunación, mortalidad y natalidad. Esto es lo que permite a la población desbloquearse de los artificios del "arte del gobierno" para legitimar el quiebre entre lo público y lo privado para, finalmente, intervenir.


CONCLUSIÓN: Conciencia y Elocuencia


Michel Foucault (1926-1984) ha sido uno de los pensadores más influyente del siglo XXI. Siguiendo los pasos de Nietzsche llevó a cabo un análisis implacable de los mecanismos de control social y dominación.

Implicado en una activa lucha política e ideológica, empeñado en dar voz a los sin voz, su pensamiento ha sido acogido con entusiasmo por quienes luchan por mejorar la situación de los excluidos (los presos, los locos, las minorías sexuales, los inmigrantes, y movimientos subculturales) y por los movimientos de liberación sexual.

Extracto de una entrevista del año 1977 en la que Foucault explica que “esta ética no iba ligada a un sistema legal. Las leyes que regulaban la conducta sexual no eran muy numerosas ni tenían demasiada fuerza. A los griegos lo que les interesaba era constituir una ética que fuera una estética de la existencia” [17].

Foucault realiza una crítica al pensamiento moderno pero nos invita a participar activamente en lo que denomina la tecnología del Yo. La libertad es una posibilidad ética entre otras.

El proceso de subjetivación comienza en las relaciones de poder; pero también nace el ser humano mismo, de su libertad, supuesto fundamental de la ética. El cuidado de sí mismo es el principio básico de la racionalidad ética. De este modo, la libertad es condición ontológica de la ética.

La sustancia ética es la libertad práctica, aquello que existe en el ser del sujeto que está abierto a una transformación. La libertad es algo inacabado, es el método para llegar a ser, define su posición frente al presente, fija su modo de ser, obra en sí mismo, intenta conocerse, controlarse, experimentarse, perfeccionarse y transformarse.

Ética es el cuidado de sí, permanente, de toda la vida, que asegura la libertad-su fin-, liberación de las tecnologías impuestas por el desarrollo de nosotros mismos para acceder a nuestra subjetivación.

La ética de la subjetivación es el dominio de sí mismo, es libertad y estética que trata de dar forma y estilo a la propia vida. El autor llama al el espíritu libre dotado del sujeto que está abierto a una transformación histórica en un trabajo de la libertad que implica el cambio posible y deseable.

Para ello realiza una descripción de los mecanismos de control social [18] y del proceso de transformación de la naturaleza orientado por ciertos fines considerados “valiosos”. Por tanto, “...la forma adecuada de resistir al poder es hacer la historia de racionalidades específicas...”.

Si bien Kant planteó la cuestión crítica, los límites y alcance del conocimiento racional, pues destaca "la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad". Pero es Foucault se ubica en las fronteras de la práctica singular, contingente y arbitraria, como crítica histórica, el acontecimiento que nos constituye, que nos hizo ser y nos conduce a la posibilidad de no ser... en el trabajo de la libertad que implica el cambio posible y deseable” [19].

El autor denomina ontología del presente a la reactualización de la pregunta de Kant en cuanto a lo que somos nosotros en éste momento, para vincular su respuesta a un diagnóstico cultural. Lo que critica el autor es el sujeto estático de la modernidad. La nueva valoración que plantea hace de la ilustración se debe a la simplificación posmoderna (Lyotard) y las críticas a su pensamiento (Habermas).

Pero Foucault no sólo recrea la pregunta kantiana sino que rechaza definitivamente que la razón sea un relato moderno y que sencillamente pierde credibilidad. Por el contrario, no ve oposición en el sentido que un gran relato termina para dar paso otro en un movimiento dialéctico. Lo que el autor devela es la continua emergencia de nuevas racionalidades específicas.

Cabe destacar, que “la Ilustración no es contenido sino pregunta sobre lo que somos en este momento, sobre la actualidad de la que formamos parte. La modernidad comienza con dos preguntas kantianas:

¿Qué es la Aufklärung?  Y, ¿Qué hacer con la voluntad de revolución?

La respuesta antes formulada por Horacio nos da señales de ello: Sapere aude. Como si quisiese desafiarnos a servirnos de nuestro propio entendimiento. Y nos pregunta por la actualidad de las -experiencias posibles-como la Ontología del presente...

Aufklärung es la garantía de libertad de pensamiento, del uso público de la razón, “mayoría de edad”, autonomía y crítica. La ilustración es este ethos: una actitud crítica del ser histórico. Por eso, antes de distinguir una época pre o postmoderna, hay que indagar la actitud moderna frente a la contra-modernidad” [20].

Lo posmoderno implica simpatía de algunas de las siguientes tesis: la calificación de metarrelato el pensamiento Moderno e Ilustrado; la afirmación del fin de los metarrelatos y el fin de la historia; carácter lingüístico de la totalidad del saber humano; el carácter fragmentario del lenguaje; defender un liberalismo; y la idea y práctica de una política local.

Pero los Tardomodernos hacen severas críticas a la modernidad pero sin caer en un cuestionamiento totalitario. Señala: “Veo múltiples transformaciones, pero yo no veo por qué llamar a esta transformación un hundimiento de la razón; otras formas de racionalidad se crean... sin cesar”.

Finalmente, cabe destacar que ahora más que nunca necesitamos herramientas que nos permitan aproximarnos a interpretaciones significativas de nuestra situación histórica; ya que la expansión incontrolada de nuevos conceptos ha debilitado el fortalecimiento del quehacer social. Por tanto, debemos utilizar la ciencia como modelo crítico, diversificadora y precursora de soluciones; pues lo que se necesita no son simplemente respuestas, sino más bien, disponer de una superficie de reflexión (región epistemológica) que permita poner en contacto voces, y más voces, en diálogo y alteridad.

Notas

[1]Ciencia es un cuerpo creciente de ideas que puede caracterizarse como conocimiento racional, exacto y verificable, por consiguiente factible. Propone una metodología incorpora el procedimiento de investigación de modo: ordenado, repetible, y autocorregible que garantiza la obtención de resultados válidos. Para Piaget, ciencia es sobretodo aprender las reglas generales de toda experiencia científica. Merton reafirma la diferenciación entre metodología como lógica del procedimiento científico y teoría sociológica. Parsons, agrega que la metodología es el campo fronterizo entre la ciencia, la lógica y la epistemología. Por el contrario, Feyerabend y Phillips cuestionan los supuestos del método y suponen una metodología oportunista que incorpore una teoría del error frente a la infalibilidad del método. Brigman, también niega la existencia del método científico, pues afirma que la ciencia es lo que hacen los científicos y hay tantos métodos científicos como hombres de ciencia. Beltrán, plantea alternativas abogando por una integración de paradigmas que asimile el naturalismo, culturalismo, y la micro y macro sociología. Finalmente, podemos señalar que la metodología es el estudio lógico y sistemático de los principios que guían la investigación social.
[2]En la ciencia positivista sólo tienen sentido los conceptos verificables. Desde que el Círculo de Viena y el Positivismo lógico recogen la tradición positivista sobre el pensamiento objetivo y la capacidad de las ciencias naturales de descubrir la verdad y la utilización de la lógica y la matemática para establecer normas y prescripciones de indagación.
[3]También llamada “espíritu de época” o “visión unitaria del mundo”.
[4]De acuerdo al autor, cultura NO es solamente un código ni un repertorio común de respuestas es un conjunto compartido de esquemas fundamentales, a partir de los cuales se articulan una serie de esquemas particulares.
[5]Bourdieu, P., “Systèmes d’enseignement et systèmes de pensée”, Revue International de Science Sociale, 1967, v XIX, nº 3, pp. 367-388.
[6]Ante éste escenario Ben-David, distingue dos corrientes en ciencias. Una institucional y una interaccional. Los primeros se interesan por la influencia social-política-económica centrando su trabajo en una función descriptiva. La segunda perspectiva está interesada en las relaciones en los grupos de investigadores para establecer redes de comunicación de las comunidades científicas, es decir, estudia las élite que crean el conocimiento y la naturaleza de los campos científicos.
[7]Giner, S., Lamo de Espinosa, E., Torres, Ibíd., p. 256.
[8]Foucault, M., “Microfísica del poder”, 2ª ed., Madrid, 1980, p. 18.
[9]Foucault, M., “Arqueología del saber”, 2ª ed., México, XVI, 1972, p. 201.
[10]Foucault, M., Ibíd., p. 245.
[11]Giner, S., Lamo de Espinosa, E., Torres, C., “Diccionario de Sociología”, Ed. Alianza, 1998, p. 247.
[12]Foucault habla de una ética que tiene tres campos de acción: los juegos de verdad, los del poder y las técnicas de subjetivación. Centrándose más en la ética que en el poder, que se refiere al poder como gobierno que distingue el gobierno de las cosas (tecnología), de los hombres (política de estado) y de sí mismo.
[13]Ordóñez, J., Ibíd., p. XI.
[14]Ordóñez, J., Ibíd., p. 23.
[15]“El poder es injusto, no tanto porque ha caído de los más elevados ejemplos, sino porque no nos pertenece”, Foucault, Ibíd., p. 81.
[16]Ian Hacking señala que: “la estadística comenzó siendo el estudio sistemático de los hechos cuantitativos acerca del Estado... pero solo desde 1603 y luego de la peste se deseo de disponer de cifras de modo regular” en “El surgimiento de la probabilidad”, Ed. Gedisa, 1995, Barcelona, p. 128.
[17]Le Nouvel Observateur, Junio de 1984.
[18]Deleuze sostiene que se trata de un conjunto multilineal y bi-dimensional, de una máquina para hacer ver y para hacer hablar. Los dispositivos están compuestos por líneas de visibilidad, enunciación, fuerza, subjetivación, ruptura, fisura, y fractura que al entrecruzarse y mezclarse tienen capacidad de suscitar otras mediante variaciones de disposición. Ese mundo de la representación que Foucault ha mostrado, se define por cuatro dimensiones que lo coordinan: la identidad en el concepto, la oposición en el predicado, la analogía en el juicio y la semejanza en la percepción.
[19]Ordóñez, J., Ibíd., p. XI.
[20]Ordóñez, J., para el prólogo de Rojas Osorio, C., “Foucault y el posmodernismo”, Ed. UNA, Costa Rica, 2001, p. IX.

BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA

DELEUZE, Gilles, Nietzsche y la filosofía, Anagrama, Barcelona, 1994.
DELEUZE, Gilles, Foucault, Paidós, México, 1991.
DELEUZE, Gilles, ¿Qué es un dispositivo? en Michel Foucault, filósofo, Gedisa, Barcelona, 1990.
FOUCAULT, Michel, Arqueología del saber, Siglo XXI, México, 1995.
FOUCAULT, Michel, Las palabras y las cosas, Siglo XXI, México, 1993.
FOUCAULT, Michel, Microfísica del poder, La Piqueta, Madrid, 1991.
FOUCAULT, Michel, Vigilar y Castigar, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 1989.
FOUCAULT, Michel, El orden del discurso, Tusquets, Barcelona, 1987.
FOUCAULT, Michel, Tecnologías del yo, Paidós, Barcelona, 1995.
NIETZSCHE, Friedrich, La genealogía de la moral, Obras Completas, Aguilar, Madrid, 1932.
VATTIMO, Gianni, La sociedad transparente, Paidós, Barcelona, 1990.
BOBBIO, Norberto, El tercero ausente, Catedra, Madrid, 1997.

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31.05.2005

TOPOI KOINOÍ y LOCI COMMUNES

¿Qué hay detrás de las palabras?

Anscombre

En la Tópica de Aristóteles encontramos que el objeto de su tratado es: “encontrar un método a partir del cual podamos razonar sobre todo problema que se nos proponga, a partir de cosas plausibles, y gracias a la cual, si nosotros mismos sostenemos un enunciado, no digamos nada que le sea contrario. Así, pues, hay que decir primero qué es un razonamiento y cuáles sus diferencias, para que pueda comprenderse el razonamiento dialéctico (…) Un razonamiento es un discurso (logos) en el que, sentadas ciertas cosas, necesariamente se da a la vez, a través de lo establecido, algo distinto de lo establecido.”(1) En otros términos: 

proposición (p1) + proposición (p2) = conclusión (p3)

Y agrega: “Hay demostración cuando el razonamiento parte de cosas verdaderas y primordiales; (…) en cambio es dialéctico el razonamiento construido a partir de cosas plausibles”. Y, “plausibles las que parecen bien a todos, o a la mayoría, o a los sabios, (…) o a los más conocidos y reputados”(2)9

Desde el enfoque de Perelman y L. Olberchts-Tyteca “cuando se trata de fundamentar valores o jerarquías, o reforzar la intensidad de la adhesión que suscitan, se los puede relacionar con otros valores o jerarquías, para consolidarlos. (…) Se puede recurrir a premisas de carácter muy general, a las que clasificaremos con el nombre de lugares, τòποι, de los que derivan los Tópicos. O tratados dedicados al razonamiento dialéctico. (…) Para los antiguos, los lugares designan rubricas bajo las cuales pueden clasificarse  los argumentos, consistía en agrupar el material necesario, con el fin de encontrarlo con más facilidad. (…) Aristóteles distinguía entre los lugares comunes, que pueden servir indiferentemente en cualquier ciencia  y no dependen de ninguna, los lugares específicos, que son propios de una ciencia particular o de un género oratorio bien determinado (…) Primitivamente, los lugares comunes de caracterizaban por su gran generalidad, que los utilizables en cualquier ocasión.”(3)

Por otra parte, en “La Tópica de Cicerón(4) (…) trata fundamentalmente de formular y aplicar un catálogo  de tópicos (es decir,  lugares comunes,  puntos de vista que gozan de aceptación generalizada y son aplicables bien universalmente, bien en una determinada rama de saber), y no como la de Aristóteles de elaborar una teoría. (…) La tópica surge precisamente en el campo de la invención, de la obtención de argumentos, y un argumento es para Cicerón una razón que sirve para convencer de una cosa dudosa (rationem quae rei dubiae faciat fidem); los argumentos están contenidos en los lugares o loci- los topoi griegos- que son, por tanto sedes o depósitos de argumentos.”(5)

Hay antecedentes, también, en la formación de juicios que parten del sentido común y lo verosímil en Vico S. XVIII quien se opone el método tópico y método cartesiano. En la misma línea, Viehweg realiza una oposición entre lógica y tópica. Y rechaza la lógica formal, pues intenta establecer una lógica de las normas para la resolución de casos en situaciones similares mediante razonamiento mediante ejemplos. Cabe destacar, que la obra de Viehweg es similar a la de Eduard Levi (1951), Luis Recaséns (1956), y Joseph Esser (1961).

 “Viehweg caracteriza a la tópica mediante tres elementos (…) estrechamente vinculados entre sí: por un lado, la tópica es, desde el punto de vista  de su objeto, una técnica del pensamiento problemático; por otro lado, desde el punto de vista del instrumento con que opera, lo que resulta central es la noción de topos o lugar común; finalmente, desde el punto de vista del tipo de actividad, la tópica es una búsqueda y examen de premisas.”(6)

De ahí su importancia como: consenso preestablecido, condición de verosimilitud o presunción de lo posible en tanto es una premisa compartida y legitimada socialmente

Tomando como punto de partida la óptica de Barthes, nos permitimos comparar aquello que diversos autores han identificado como Topoi. Pues  se pregunta: “¿Qué es un lugar? Es decir, dice Aristóteles, aquello en que coincide una pluralidad de razonamientos oratorios. Los lugares, dice Port-Royal, son ‘ciertos enunciados generales a los que se pueden referir todas las pruebas de las que uno se vale en las diversas materias que trata’ (…)  

¿Por qué lugar? (…) dice Aristóteles, para acordarse de las cosas basta acordarse del lugar en que se encuentran (el lugar, pues, es el elemento de una asociación de ideas, de un condicionamiento, de un adiestramiento, de una comparación); los lugares no son pues los argumentos mismos sino los compartimientos donde se los ordena. 

‘Los lugares, dice Dumarsais, son las celdillas donde cualquiera puede ir a tomar, por así decirlo, la materia de un discurso y argumentos sobre toda clase de temas. Un lógico escolástico (…) los compara con un rótulo que indica el contenido de un recipiente (pyxudum indices);  para Cicerón, los argumentos, viniendo de los loci, se presentan por sí mismos a la causa  que corresponde tratar, ‘como las letras para las palabras que es necesario escribir’: los loci forman, pues, esa reserva muy particular que constituye el alfabeto: un cuerpo de formas privadas de sentido en sí mismas, pero que concurren al sentido mediante la selección, combinación, actualización. En relación con el locus, ¿qué es la tópica? Parece posible distinguir tres definiciones sucesivas. La tópica es, o ha sido: A) un método; B) un casillero de formas vacías; C) una reserva de formas llenas.” (8) 

Mortara señala que “las premisas de los entimemas han de buscarse entre las ideas generales adecuadas para constituir la base de los razonamientos. Estas ideas están depositadas en la memoria colectiva, y para hallarlas se recurre a los lugares en los que se encuentran: los topoi. 

El término tópos (…) es un tecnicismo dialéctico introducido por Aristóteles. Se encuentra por primera vez, en la aceptación que será uso común también en la retórica  en el primer libro de los Tópicos, un tratado de argumentación dialéctica y de técnicas para razonar problemáticamente cuyo nombre procede, precisamente, de tópos.

Los lugares son de dos tipos: comunes o generales y propios o específicos. Los lugares comunes son puntos de vista de aceptación general, recogen opiniones extendidas y pueden  aplicase a argumentos diversos (jurídicos, físicos, políticos, etc.) en cualquier campo del saber.”(9)

“Eco (1995) señala qué: ‘el topos está prefijado, y por tanto refleja un orden preexistente a la obra…’ Para Ibáñez (1992): El lenguaje puede ser verosímil porque ha sido producido en grupo. El discurso del grupo es la producción imaginaria del grupo. La verdad del discurso y la realidad del grupo descansan en el mismo soporte: el consenso. Dice Aristóteles sabemos que la opinión pública descansa en tópicos, en lugares comunes. (…) Lo verosímil tópico capta todo el lenguaje (se inscribe en los lugares donde se produce el consenso en el que se apoyan las condiciones de verdad."(10)

Pero si tomamos como punto de partida la perspectiva de Anscombre y Ducrot debemos entender que se aproxima a la noción de Topoi tratando de  establecer dos enclaves importantes: primero, identificar la relación concreta entre el valor léxico y el mundo real.  Y segundo, abordar el problema del significado: referencia y pragmática integrada. Llevando la discusión dentro del marco teórico de la argumentación en la lengua. 

La  consecuencia, inmediata de aquellos principios es retomar la tradición semántica lingüística, que da lugar a la problemática de la referencia por la parte. En donde los (…) “enunciados (o sea cadenas de ocurrencias de palabras, formadas en conformidad con ciertas reglas) son capaces de hablar del mundo real, referir a la realidad. En donde los objetos que aparecen en el discurso son objetos discursivos, creados por y para el discurso.” (11)

En este contexto, ya es posible diferenciar dos tipos de topoi, los topoi extrínsecos y los topoi intrínsecos. Los intrínsecos son los que tienen que ver con el significado de las palabras, y por tanto se remite al léxico. Y los extrínsecos, los cuales sirven de garante del encadenamiento entre los dos enunciados al proporcionar un nexo con arreglo a una ética de lo posible en función de un determinado contexto social (logos).  Las relaciones p1 y p2 la articula el topoi semánticamente ya que dispone objetos ya creados. A este respaldo o garantía del paso del argumento a la conclusión se llamará topos.

El enfoque teórico de O. Ducrot descansa sobre el supuesto de que hay secuencias discursivas (los llamados encadenamientos) cuya articulación no puede  ser prevista sobre la sola base de los contenidos llamados informativos.

“Lo cual implica que la interpretación (…) recurre a un principio  ideológico  implícito. (…) Son principios ideológicos, compartidos por una comunidad lingüística más o menos extensa, y que si bien sirven para la construcción arbitraria de representaciones ideológicas, se presentan como si fueran exteriores al locutor. (…) El topos construye el microsistema argumento/conclusión a la vez que enuncia el paso de uno a otro. Por eso se presenta como el alargamiento, la expansión discursiva de un punto de vista, y no como la evolución ordenada de una cadena lógica.” (12)

En conclusión, el encadenamiento o conexión entre dos proposiciones se basa en la existencia de un lugar común, y la utilización de este soporte siempre se realiza  en arreglo a un cálculo que el enunciador establece en función de su propio contexto social. Por tanto, el sentido de un enunciado solo es identificable, no a partir de la superficie textual, a partir del “cálculo” que los enunciados deben realizar en arreglo de cánones axiológicos arraigados en el contexto social.

Por otra parte, reconocemos junto con Bruxelles que, “la teoría de la argumentación en la lengua ha redefinido la noción aristotélica de topos extendida al léxico de la idea de valor argumentativo”. Puesto que nos ayuda a esbozar una definición inicial (…)  “al tomar prestado el término topos de Aristóteles, la teoría de los topoi retoma a su vez algunos de los rasgos de la definición aristotélica: Se trata de una forma proposicional destinada a la argumentación; Esta forma tiene por propiedad constitutiva su banalidad; y, Se trata de una forma abstracta, un esquema susceptible de manifestarse bajo varias formas empíricas.” (13)

Sin embargo, nuestro planeamiento se procuró describir el rol que cumple la categoría retórica clásica de ‘Tópica’ de Aristóteles en la dinámica intertextual del discurso. Como se definirá a continuación, la noción tópica cumple la función de proporcionar apoyo o soporte en el entramado argumental propio de cada macroestructura, que se va levantando en cada una de las porciones superestructurales. 

El enfoque utilizado permitió identificar al topoi como un elemento del sistema de la lengua, que forma parte de la competencia de todos los locutores; por tanto, distribuido y compartido a través de procesos de socialización. Entendiendo Socialización como: “la adquisición de la gramática de los juegos del lenguaje.” (14) 

En este sentido, al aprender una lengua no solo se aprende un repertorio de pautas comunicativas, sino que en aquella “adquisición de determinadas reglas de juego de lenguaje” se interioriza, también, un determinado sistema de valores que unidad comunicativa contenida en un contexto establece mecanismos de representación de la realidad. 

Para identificar el sentido y la importancia del Topoi hemos decidido tomar como punto de arranque el conceptos de Logos. En virtud de que este concepto establece el borde o límite de aquello que consideramos como: lo occidental. 

Logo (del verbo lese) es “cosecha”, en donde “el significado originario de Logos es, como subrayó Heidegger, leer, es decir, juntar, reunir la ‘Lese’, la cosecha, la recolección”(15).  Logos como origen de la verdad contenida en un sistema alocutorio. Logos dentro del cual los objetos se nos presentan y hacen posible la experiencia y la verdad como correspondencia.  Cuyas funciones principales son: dar sentido y, ordenar objetos. Es decir, permite reunir elementos  para dar sentido con intencionalidad en arreglo a un contexto.

El logos como verbo que es, ordena los objetos del mundo, pero también nos ordena a nosotros en aquel mundo. El topoi, por tanto, es la expresión del logos. El topoi es la manifestación del logos. Ya que, nos permite reunir figuras y objetos pre-existentes en el logos.  Para así, reactualizar o concretizar signos de valía universal.  De ahí el intertexto como una marca de coherencia social. 

El sentido fija el logos con fuerza irresistible y, al determinar el sentido, establece, lo que en adelante se considerará como eje valórico. Estos valores establecen el criterio de variación de disposición de los objetos en arreglo cultural. Y, por tanto, este sistema valórico proporciona el sentido de la acción social. Y prueba de ello es que el Logos, como dador de sentido en arreglo a sistemas de valores tiene una marca en el texto: el topoi. 

El topoi está en la base de toda argumentación, es manifiesto en tanto representa el trazo (15). Y la línea se transforma en sentido, en otras palabras: crea rúbricas, agrupa, inventariado y, tiene la función de depósito o reserva en tanto es una estructura ausente (soporta la estructura formal); pero, además, es una tejné y puede ser adquirida.

Topoi es la marca sistema de valores que se objetiva en el relato. Permite la credibilidad y arma la coherencia semántica.  La función del intertexto es recuperar contextos; establecer vínculos; producir textos de textos; y permite asumir una realidad  intersubjetiva.

El topos da coherencia porque es una agrupación de referencias que nos permiten el reconocimiento de mecanismos que hacen posible la argumentación en arreglo al sistema cultural. Además, permite la articulación del intertexto, ya que hay un efecto aglutinante entre la llamada realidad social y una estructura ausente.

El topoi es, entonces,  el resultado de la objetivación del sistema de  valores. Topoi es la marca  de la presencia de los valores. Ya que permiten el anclaje de y internalización de este a través de la socialización.  Esta concepción de topoi nos permite develar el fondo desde el cual se proyecta el discurso,  pues en este se expresa/exterioriza el sistema de valores que se objetivan en el topoi cuya función como elemento aglutinante se reconoce como marca de coherencia textual, puesto que “da la razón”, es decir: avala, respalda y, refuerza.  Soportan  a los sistemas argumentales

En los actos de habla se proyectan valores a través del empleo discursivo de topoi-patrones, moldes generales de razonamiento de base cultural que sirven de soporte de verosimilitud a las premisas generales en el andamiaje discursivo. Estas no son disputables, sino aceptados culturalmente. 

El discurso estratégico se vale de estas macro-reglas (Intencionalidad, Reciprocidad, Identidad, Estabilidad, y Pertenencia)  en un determinado discurso, por tanto, podemos reconocer estas marcas de topoi en el sujeto, identificando el lugar desde donde nos habla. 

Un discurso estratégico aprovecha el topoi, ya que se sirve de representaciones ideológicas que están fuera del sujeto, “…lo bien sabido”  que certifica la opinión. En suma, se argumenta solo cuando albergamos un topoi.  Este modelo de análisis nos permitiría identificar determinados tipos de estructuras argumentativas expresan tipos de Competencias retóricas que el sujeto lingüístico puede poner en juego en cualquier tipo de discurso.

En resumen, podemos señalar que como resultado de esta investigación nos permitió identificar diez propiedades genéricas de los topoi: 1) El topoi es una de las manifestaciones del logos; 2) El logos se manifiesta a través de topoi; 3) Es de naturaleza ideológica; 4) Puede expresarse proposicionalmente; 5) Es compartido y legitimada socialmente; 6) Es un elemento del sistema de la lengua, que forma parte de la competencia de una comunidad de hablantes; 7) Constituye un microsistema argumental en sí mismo; 8) Contribuye a la credibilidad y la verosimilitud del discurso; 9) Es parte del proceso de socialización y, por tanto, de la gramática; y, 10) Supone competencia intertextual.

Del mismo modo podemos concluir que como hallazgo de esta investigación identificamos cuatro funciones genéricas del topoi: a) Vincula unidades pre-existentes en el logos; b) Objetiva el sistema de valores en el discurso; c) Contribuye a la coherencia semántica (avala, respalda y, refuerza); y, d) Tiene una función aglutinante proposicional en tanto operador.



(1) Aristóteles, “Tratados de lógica (Organon)”, Biblioteca Clásica Gredos nº 51, Ed. Gredos,            pp. 89-90.

(2) Aristóteles, Ibíd. p. 90.

(3) Ch. Perelman y L. Olberchts-Tyteca “Tratado de la argumentación”, pp. 144-145.

(4) Mortara señala que: “Cicerón simplificó la formulación aristotélica  de la materia dialéctica, la reelaboró en términos jurídicos y compuso un prontuario de sugerencias argumentativas y de consejos teórico-prácticos. “Manual de Retórica”, Ed. Cátedra, 2000, p. 93.  

(5) Atienza, M., “Las razones del derecho - Teorías de la argumentación jurídica”, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, México,  p.33.

(6) Atienza, M., Ibíd., p.34.

(7) “Una proposición dialéctica es una pregunta plausible, bien para todos, bien para la mayoría, bien para todos los sabios, siempre que no sea contrario a las opiniones de la mayoría (…) pues todas estas cosas parecen ser semejantes y homogéneas”, Aristóteles, Ibíd. p.105.

(8) Barthes, R., “La aventura semiológica”,  Ed. Paidós Comunicación, 1997, pp.134-135.

(9) Mortara, B., “Manual de Retórica”, Ed. Cátedra, 2000, pp. 89-90.

(10) Santibáñez, C., “Teoría de la argumentación - Ejemplos y análisis” Ed. Cosmigonon, 2002, p.39.

(11) Anscombre, J.C., “La théorie des topoï: semántique ou rhétorique?”, Hermès 15, 1995, CNRS, Université de Paris VIII.

(12) Anscombre, J.C., Ibíd.

(13) Bruxelles, S., y de Chanay, H., “Acerca de la teoría de los topoi: Estado de la cuestión”, Escritos, Revista del Centro de Ciencias del Lenguaje, Número 17-18, Enero-Diciembre de 1998, pp. 349-383. 

(14) Prado, P., “Juegos de lenguaje y teoría de la comunicación, notas de Wittgenstien y Habermas” compilado en el libro “Teoría política y comunicación”, Ed. Gedisa, Barcelona, 2001, p.189.

(15) Gadamer, H., “El giro hermenéutico”, Ed. Cátedra, Madrid, p. 98.

(16) ¿Cuándo un trazo se transforma se en dibujo?  

19:10 Anotado en Tópica | Permalink | Comentarios (1) | Tags: topoi